Reino Unido también busca la alternativa a Mastercard y Visa, y a EEUU.

No somos los europeos los únicos en ser conscientes del problema que supone la dependencia excesiva de Estados Unidos en los sistemas de pago más utilizados. Más, teniendo en cuenta la inestabilidad económica y geopolítica que ha supuesto la irrupción de Donald Trump, que no ha dudado en atacar a los hasta ahora a sus socios comerciales.

Reino Unido contabiliza el 95% de sus transacciones económicas con tarjeta a través de tarjetas Mastercard y Visa según el informe del regulador competente de los pagos, lo que supondría que el apagado de estos sistemas por el gobierno americano haría retroceder al país a 1.950. Para ponernos en contexto, en Rusia contabilizaban únicamente el 60% de las transacciones que fueron bloqueadas en una ronda de sanciones.

En Europa tenemos nuestro sistema de pago en la incubadora, avanzando léntamente pero inexorablemente, ojalá veamos resultados en breve.

En Reino Unido se ha tomado una decisión menos agresiva, pues se ha invitado a Mastercard y Visa a formar parte de la iniciativa, conformada por los mayores bancos que operan en ese mercado, NatWest, Nationwide, Lloyds Banking Group, Banco Santander y Barclays, cuyo directivo Vim Maru llevará el liderazgo de estas reuniones, así como también la red de cajeros ATM Link o la cooperativa Coventry Building Society.

Estos se dedicarán a crear la estructura legal, el modelo de negocio y buscar la financiación necesaria. Por otra parte, el Banco de Inglaterra creará el primer prototipo que será entregado a esta empresa, denominada DeliveryCo. Ese prototipo lo tendrían ya el próximo año, con la esperanza de que su sistema esté en funcionamiento en el año 2.030.

Se trata de proteger servicios básicos y estratégicos para el funcionamiento de las economías.

De eso va.

+ Info: The Guardian (en)

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